domingo, 11 de abril de 2010

Amar, aceptar y vivir la vida... simplemente por el hecho de ser.


Existe algo que suelo experimentar de vez en cuando -pues creo que si lo hago muy seguido perdería toda esa magia que lo acompaña-. Esto me libera de muchas cosas, al tiempo que voy sintiendo cómo se renueva ese amor y agradecimiento para con la vida.
¿Cómo es esto? A continuación lo explico. 
El viernes pasado estaba en mi penúltima clase del día, -13:50 aprox.- mientras estaba en ella, supe que había llovido por un rato. Al pasar un par de minutos, noté cómo lentamente se iba asomando de nuevo el sol.
Al terminar la clase y saber cómo estaba allá afuera, me apresuré para alcanzar ese sol que, a decir verdad, es de la forma que más me gusta, ya que cuando sale después de llover, lo hace de una forma tal, que puedo decir que es mi favorito. Pues me agradan más los días nublados o con poco sol.
Bueno, combiné esa sensación del sol renaciente con un cigarrillo que se me había antojado simplemente porque acababa de llover. Y entonces sí, ahí viene lo mejor y el fin de todo lo que describí líneas arriba, y para lo que sirve tener un lugar y un tiempo.
Al momento que encendí el cigarro, me fui acercando al balcón que estaba a unos pasos de mí, y poco a poco me fui adentrando en lo más profundo de mi mente, de mi ser. Comencé a ver con otros ojos lo que ellos mismos veían. Inicié por  observar el cielo y en él, aquellas nubes formadoras del sol que más me agrada. Observé los edificios, facultades, y jardines circundantes. Noté como compañeros caminaban por las islas1. Algunos solos, unos acompañados de amigos, y otros en compañía de sus parejas.
Al verlos que caminaban, se abrazaban, besaban, e incluso se divertían, comencé a sentirme agradecido y a la vez feliz por estar aquí, en este lugar y tiempo, en esta vida y sobre todo tenerla.
Me puse a pensar en lo afortunado que es una persona por ser tal y cual.
Ese momento me hizo valorizar el hecho de tener amigos con quien divertirme, una familia en la que el cariño y cuidado es mutuo, una mujer con la cual disfruto de lo más bello que existe aquí; el amor. En aquel instante comencé a ser feliz, pues la felicidad es por momentos. No se es feliz todo el tiempo, porque si esto fuera así ¿acaso tendría sentido buscar continuamente la felicidad?
Con lo arriba descrito, lo que quiero decir o dar a entender es que hay conceptos que tenemos muy arraigados a nuestra forma de vivir, de pensar. Y en ocasiones estos conceptos no dejan que veamos las cosas de otra manera, de la mejor manera.
Vamos, con lo que yo sentí esa tarde, no es que en realidad lo de mis amigos, familia y mi chica, sea siempre perfecto, sino que como en todo, hay momentos felices y otros no tan agradables. En ese momento lo vi y sentí así, simplemente porque acepto y amo la vida que tengo, aprendiendo a vivir en ella.
En ese pequeño gran momento vi y disfruté la vida sin ningún defecto, simplemente por el hecho de ser. De que existo y tengo lo que en diferente forma tenemos todos.

jueves, 1 de abril de 2010

Sobre lo que pretendo en este lugar. (Apunte # 1)

Desde hace un tiempo quería tener un lugar en internet donde pudiera escribir esas ideas y reflexiones que no me bastan con tenerlas, sino que tambièn pudiera compartir, y que mejor que en este sitio.

Lo que propongo exponer en este espacio, es lo que en muchas ocasiones pienso acerca de todo lo que ocurre en la vida diaria, que en ocasiones olvidamos o le perdemos ese sentido de asombro, de maravilloso, de bello, y simplemente lo tomamos ya como algo "normal" y en ocasiones como algo irrelevante.

Pero cuando en verdad "abrimos los ojos" hacia todo lo que nos rodea, beneficia y afecta, las cosas cotidianas y normales, podemos disfrutar de una mejor manera nuestra existencia en este mundo... en la vida.

Poco a poco ire plasmando aqui algunas de las muchas cosas que me pongo a pensar, a reflexionar y meditar, y que en lo personal han ayudado en mi formación tanto personal como social.

De antemano les pido una disculpa por aquellas que les llegarán a parecer un poco locas, raras, extrañas...ideas muy mías.

Mi forma de pensar, de ser, es producto de todo tipo de influencias; culturales, religiosas, sociales, filosóficas. Pero sobre todo, de aquello que acontece en la vida diaria y sucede alrededor de ella (o sea, lo mismo, jaja)

En este espacio no pretendo imponer pensamiento alguno. Lo único que quiero, es plasmar mi forma de pensar y de ver las cosas.

Javier Fuentes